viernes, 29 de enero de 2010

Melita Denning ( Vivian Godfrey )




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Melita Denning: una gran Dama del ocultismo.

 Voy a escribir este post para hablar sobre Vivian Godfrey,  firmaba sus libros con el seudónimo de Melita Denning.  Poco he podido encontrar sobre su vida y de ello deduzco que se trataba de una persona bastante discreta. Lo único de lo que puedo hablar es sobre el efecto que provocó en mí su obra, que al fin y al cabo es lo que más importa.

  En la feria del libro de Madrid del año 1994 adquirí el libro “Desarrollo de los poderes psíquicos” escrito por Vivian Godfrey y su marido León Barcynski (Osborne Phillips) y puedo decir que este libro cambió mi vida, por eso recuerdo también la fecha de compra y el lugar. Leí el libro sin prejuicio alguno, algo fácil porque era bastante joven y nunca había escuchado nada de estos temas. El libro me abrió los ojos y fue verdaderamente iniciático, desde entonces me metí de lleno en el ocultismo, con muchos altibajos y desvíos del camino. Por eso agradezco a  Viviana Godfrey y su marido León Barcynski (Osborne Phillips) el haber hecho algo, que anteriormente en el ocultismo poca gente ha tenido el valor de hacer: des-velar parte de sus conocimientos en ocultismo para aplicarlos en la vida diaria. Godfrey y Barcynski fueron grandes maestros de la Aurum Solis (escuela de misterios paralela a la Golden Dawn) y reputadísimos ocultistas, y por el simple hecho de acercar el ocultismo a los profanos, y hacerlo en un lenguaje nada enrevesado les estoy agradecido.

  La fotografía la he conseguido del siguiente blog, imagino que de otra admiradora de Vivian Godfrey: 


http://womenesoterica.blogspot.com/

 Un saludo a todos. Carlos De La Herrán.


 Vivian Godfrey cambió de plano de existencia el 23 de marzo de 1997. Barcynski le dedica el siguiente escrito, publicado con su permiso por la Aurum Solis:

IN MEMORIAM 
DE
VIVIAN GODFREY BARCYNSKI

 

«¡Escribe y encuentra éxtasis en la escritura! ¡Obra y sé
nuestro lecho en el obrar! ¡Estremécete con el goce de vida
y muerte! ¡Ah! tú muerte será hermosa: quien la vea se
alegrará. Tú muerte será el sello de la promesa de nuestro
longevo amor. ¡Ven! ¡Solivianta el corazón tuyo y regocíjate!
Somos uno; somos ninguno. »
--
Liber Legis, Cáp. II, v. 66--
« Así, la Luz y la Vida serán al fin atraídas a la radiación de la Estrella única y dicha Estrella
ascenderá hasta la altura sin sombreas. »
--
La Catena Ogdoádica--
Poco después del Equinoccio Vernal [marzo, 1997], nosotros recibimos noticias de la muerte de
la muy respetada autora «Melita Denning» (Vivian Godfrey de Barcynski), hasta hace poco
Gran Maestra de la Orden Aurum Solis. La carta siguiente, datada del 25 de marzo, es de su
marido y compañero de trabajo por muchas décadas, León Barcynski («Osborne Phillips»).
Habla  más elocuentemente que algo que nosotros pudiéramos escribir sobre esta notable
mujer, y gran celebridad. Sus palabras deben inspirar a muchos, como una bella reflexión de la
realidad interna del Adepto. Ella es por fin «Bendita: Y la tierra tiene [su] canción para
siempre.»  (La carta esta publicada aquí con permiso de León.)
«Yo comparto con usted las noticias de lo pasado por mi esposa Vivian, conocida por
muchos por su nombre de escritora Melita Denning.


Ella fue admitida en el Kettering General Hospital el 28 de febrero.
Después de extensas pruebas fue encontrado que ella tenía un cáncer que había progresado avanzado mucho
para ser operable. No había sido descubierto antes porque ella no había sentido dolor.
Ella abandono el hospital el 20 marzo, de acuerdo a lo que ella deseaba que era el poder
estar en nuestra casa durante sus últimos días. Se habían instalado equipos especiales
para su cuidado, y varias enfermeras habían para su asistencia. El cáncer sin embargo,
progresó muy rápidamente y dolorosamente.


El 21 de marzo era un día común para nosotros. Ella y yo intercambiamos palabras
preciosas y secretas, una destilación alquímica de los treinta años de nuestra relación.
Esa noche, su dosificación de morfina fue aumentada, y administrada de continuo por
la jeringa.


A las 7.20 en la mañana del 22 marzo, algo imponente y muy profundo ocurrió. Aunque
muy débil y pesadamente narcotizada, Vivian salió de repente fuera de la influencia de
la morfina. Ella se sentó, y sus ojos se pusieron intensamente radiantes. Brillaba en
sus ojos una luz de reconocimiento y de bienvenida. No era para mí, o para el amigo
que estaba asistiéndome en su compañía a un lado de la cama. Vivian  estaba en un
estado de alta exaltación espiritual y la vibración de la atmósfera se estremecía. Ella
estaba percibiendo a algo, o, a alguien, maravilloso. Ella sonrió, con una sonrisa de
exquisita dulzura. Entonces suavemente ella profirió las palabras, «Yo sé, Madre. Yo
sé», y muy silenciosamente entonó una antigua oración a la Reina Celestial.


Después de esto ella cayó en coma. Ella falleció temprano, en la mañana del 23 de
marzo. En la muerte ella parecía absolutamente tranquila; muy bonita, muy
dignificada. Es de remarcar que cada artículo de vestir y los ramos de flores que habían
estado en contacto ella le dieron a su cuerpo una calida dulzura y frescura. En el cuarto
en el que ella falleció, un perfume huidizo, como el incienso, permaneció durante casi
veinticuatro horas después de su pasaje (a la otra vida).


Los doctores y enfermeras que la asistieron dijeron que ella era una mujer notable, y
muy valerosa.


Ella era una gran Luz. Yo estoy desvastado por su partida; pero también tengo dentro
de mí la alegría  de la primavera: de ella y por ella. Y yo sé, de verdad, dónde ella ha
ido, y que una nueva aventura--la mejor de todas las aventuras--ha empezado para
ella.»


¡Vale, Soror! --Fra. A.H. »
Traducción: Johannes Guilhermenn Ohlen-Schück (Aeth+Ophis)