sábado, 5 de febrero de 2011

Cuentos para pensar




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“Los tres filtros”

Se cuenta que el discípulo de un sabio filósofo llegó a casa y le dijo a éste:

- Querido maestro, se dice que un amigo tuyo ha estado hablando mal de ti.

- ¡Espera! – lo interrumpió el filósofo –  ¿Has hecho pasar por los tres filtros lo que ahora me vas a explicar?

- ¿Los tres filtros? – dijo el discípulo.

- Sí. El primer filtro es la verdad. ¿Estás seguro de que lo que me vas a decir es absolutamente cierto?

- Bien, no lo sé directamente. Me lo han dicho unos vecinos.

- Por lo menos, – dijo el sabio – lo habrás pasado por el segundo filtro, que es la bondad. A ver, ¿esto que me vas a decir es bueno para alguien?

- No, realmente, no. Más bien al contrario.

- ¡Ah…! Entonces miremos el último filtro. El último filtro es la necesidad¸ ¿crees que es realmente necesario hacerme saber esto que tanto te inquieta?

- De hecho, no.

- Entonces – dijo el sabio sonriente – si no es verdad, ni es bueno ni necesario, mejor lo enterramos en el olvido.



          Este es un breve relato de los autores Jaume Soler y M. Mercè Conangla, recogido en su libro de cuentos “Aplícate el cuento“, obra con la que pretenden “mover a reflexionar, a explorar y, sobre todo, inducir a una acción más inteligente, armónica y ecológica”.

Fuente y agradecimiento:

http://www.eclipsesoluciones.es/blog/2013/04/los-tres-filtros/





NO JUZGAR



Un anciano mando a sus cuatro hijos a ver a un árbol, a uno lo mandó en primavera, al otro en verano, al otro en otoño y al último de los hijos en invierno. Así cada uno de ellos le trajo una opinión distinta del árbol: el primero le dijo que era un árbol magnífico, con sus verdes hojas en las  que se podía ver en el la fuerza de la vida en su plenitud; el que fue en verano le trajo un versión diferente, como sucedió lo mismo con el tercer y el cuarto. El anciano, los reunió y les dijo, los cuatro tienen razón, pero no deben juzgar a un árbol por una de sus estaciones....

 Moraleja: en la vida del ser humano sucede lo mismo, juzgamos a una persona por una estación que vemos, ¿acaso sabemos cómo fueron las demás estaciones del hombre?, cuando estamos llegando al final de las cuatro estaciones ahí comprenderemos como fue la vida de ese hombre, porque en la ancianidad esta la suma total de las cuatro estaciones.






EL ECO

Un niño y su padre están caminando en las montañas, de repente, el hijo se cae, se lastima y grita, "¡Ay!"

Para su sorpresa oye una voz repitiendo en algún lugar de la montaña, "¡Ay!".

Con curiosidad el niño grita, "¿quién está ahí?" recibe como respuesta, "¿quién está ahí?".

Enojado por la respuesta el niño grita "¡Cobarde!" y recibe como respuesta "¡Cobarde!".

El niño mira a su padre y le pregunta, "¿qué sucede?".

El padre sonriendo le dice:

"Hijo mío, presta atención", y grita a la montaña, "te admiro!" y la voz le responde "¡te admiro!", de nuevo el hombre grita, "eres un campeón" y la voz le responde, "eres un campeón".

El niño esta asombrado pero no entiende, el padre le explica:

"La gente lo llama eco, pero en realidad es la vida, te devuelve todo lo que dices y haces. Nuestra vida es solamente un reflejo de nuestras acciones; si deseas más amor en el mundo, crea más amor a tu alrededor; si deseas felicidad, da felicidad a los que te rodean; si quieres una sonrisa en el alma, da una sonrisa al alma de los que conoces"

Esta relación se aplica a todos los aspectos de la vida, la vida te dará de regreso exactamente aquello que tú le has dado. Tu vida no es una coincidencia, es un reflejo de ti.  




El Pàjaro enjaulado

Había una vez un mercader que tenía enjaulado un pájaro originario de la India. Como, a pesar de mantenerlo cautivo, sentía aprecio por él, le dijo:
– Partiré de viaje a tu tierra natal. ¿Quieres que te traiga algo de allí?
– Ya que no estás dispuesto a darme la libertad, visita la jungla en que nací y anuncia a mis hermanos que me tienes cautivo- respondió el pájaro.
El mercader así lo hizo y, apenas les hubo dado la noticia, un pájaro silvestre semejante al que retenía en la jaula cayó al suelo y quedó inmóvil. El comerciante pensó que debía ser un pariente de su ave y se sintió triste por haber sido la causa de su muerte. 
De regreso al hogar, el pájaro le preguntó si traía buenas nuevas de la India.
– Me temo que no, respondió el mercader. Uno de tus parientes sufrió un colapso y cayó a mis pies cuando mencioné tu cautiverio.
Apenas hubo dicho estas palabras, el ave tambaleó y se desplomó en el fondo de la jaula. La noticia de la muerte de su pariente también lo ha afectado, pensó el mercader. Y, entristecido, recogió al pájaro y lo depositó con cuidado en el alféizar de la ventana.
De inmediato, el ave revivió y voló al árbol más cercano.
– Lo que creías una tragedia era un mensaje que me enviaba mi hermano, dijo el pájaro. Él me indicó la manera de escapar de ti.
Y se alejó volando, libre al fin.

Cuento popular hindú


Fuente y agradecimiento:

https://sinalefa2.wordpress.com/2013/01/30/el-pajaro-enjaulado/





UNA MUJER SABÍA

Una mujer muy sabia se despertó una mañana,

se miró al espejo,

Y notó que tenía solamente tres cabellos en su cabeza.

'Hmmm' pensó, 'Creo que hoy me voy a hacer una trenza'.

Así lo hizo y pasó un día maravilloso. Me encanto


El siguiente día se despertó,

se miró al espejo

Y vió que tenía solamente dos cabellos en su cabeza.

'H-M-M' dijo,

'Creo que hoy me peinaré de raya al medio'

Así lo hizo y pasó un día grandioso.

El siguiente día cuando despertó,

se miró al espejo y notó

que solamente le quedaba un cabello en su cabeza.

'Bueno' ella dijo, 'ahora me

voy a hacer una cola de caballo.'

Así lo hizo, y tuvo un día muy, muy divertido.

A la mañana siguiente cuando despertó,

corrió al espejo y enseguida notó

que no le quedaba un solo cabello en la cabeza.

'¡Qué Bien!' Exclamó.

‘!Hoy no voy a tener que peinarme!'

Tu actitud es todo.

Siempre se bondadoso, Porque cada persona que te encuentres está peleando alguna clase de batalla

La vida no es esperar a que la tormenta pase...

Es aprender a bailar bajo la lluvia.....


Este texto llego a mis manos gracias a Delia G. J. 



El maestro de Zen

Un maestro Zen le dijo a su alumno “ todo lo abarcarás si comprendes como hacer que una gota de agua no se seque nunca" El alumno fue incapaz de resolver el acertijo "comprendo que la gota de agua soy yo maestro, pero no entiendo como lograr que no se seque jamás " el maestro le contestó "Arrojándola al Mar"


PERDER LA PACIENCIA

Esta es la historia de un muchacho que tenia muy mal carácter. Su padre le dio una bolsa de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia, debería clavar un clavo detrás de la puerta, el primer día el muchacho clavó 37 clavos detrás de la puerta. Las semanas que siguieron, a medida que podía controlar su genio, clavaba cada vez menos clavos detrás de la puerta. Descubría que era más fácil controlar su genio que clavar clavos. Llegó el día en que pudo controlar su carácter todo el DÍA. Después de informar a su padre, este le sugirió que retirara un clavo cada día que lograra controlar su carácter. Los días pasaron y el joven pudo finalmente anunciar a su padre que no quedaban más clavos para retirar de la puerta. Su padre lo tomo de la mano y lo llevó

Hasta la puerta. Le dijo:"has trabajado duro hijo mío, pero mira todos esos hoyos en la puerta. Nunca más será la misma. Cada vez que tú pierdes la paciencia, dejas cicatrices exactamente como la que aquí ves"

Tú puedes insultar a alguien y retirar lo dicho, pero del modo como se lo digas lo desbastará y la cicatriz durara para siempre.



EN LA MONTAÑA

Encontrábame yo un día

a los pies de la montaña

escudriñando hacia lo alto

para ver quién me llamaba...

Había allí una figura

que sus brazos agitaba

conminándome a subir

hacia la cima nevada.

Aquella erguida figura

la luz del sol irradiaba,

de alba túnica vestía,

con sandalias se calzaba...

Dejé todo y, presurosa

comencé a subir, a gatas.

Avanzaba, poco a poco

y otro poco resbalaba...

¡Ay, Dios! -me dije a mí misma-

¡Es demasiado empinada!

No podré llegar arriba

a conocer quién me llama...

Pero de pronto me vi,

cual pequeña luz alada,

jugueteando por el aire,

siendo hacia arriba impulsada...

Y me encontré, frente a frente

con Aquel que me apuraba...

... Y agitándose mi pecho,

reconocí su mirada...

Un dulcísimo fulgor

me inundó completa el alma

y en estallidos de amor

mi corazón palpitaba.

Me fundí, literalmente,

en sus brazos, extasiada,

estremecida de gozo,

de júbilo alborozada

(¡Vaya si valía la pena

subir aquella montaña!)

Abrazada me llevó

hacia su bella morada,

sonriendo ante la emoción

que desde mí se irradiaba...

Revisamos el sendero

por el cual yo caminaba.

Vimos qué me detenía

y en qué pasos yo avanzaba...

Comprendí, en ese momento,

la Gracia que se me daba

¡Yo podía ver mi vida

con Su Esencia, iluminada!

"EN LA FUENTE SOMOS UNO"

-me decía Su Palabra,

mientras, colmada de fe,

bajaba yo la montaña-

¡Qué de recuerdos hermosos

me dejó inundada el alma!

¡Qué alegría, amigos míos,

expresarlo aquí, en palabras!

¡Ah! Y un Presente me dio

para compartir Su Gracia.

Una llave me entregó

con letras de oro grabadas:

"PARA AQUEL QUE DESPERTÓ

Y SE ENCONTRÓ EN MI MORADA"



El ÁRBOL DE BAMBÚ CHINO


La naturaleza nos ofrece enseñanzas y sabiduría únicas e infalibles, todo permanece en perfecto orden y en perfecta armonía y así son sus frutos, uno ejemplo de ello es el árbol de Bambú Chino.

Después de que se planta la semilla de este sorprendente árbol, no se ve absolutamente nada durante cuatro años, excepto un pequeño bulbo saliendo de la tierra. Durante esos cuatro años, todo el crecimiento se lleva a cabo bajo la tierra en una estructura masiva y fibrosa de raíces que se expande hacia abajo y a lo ancho debajo de la tierra. Pero entonces, en el quinto año, el árbol de bambú chino crece ¡hasta 25 metros!

La paciencia de este maravilloso árbol es tal que bien podemos aprender de él que mientras sigamos firmes en el intento puro y amoroso, fortaleciendo y preparando con cuidado y esmero desde dentro en lo mas íntimo de nuestro ser nuestros mas sublimes propósitos todo lo que nos propongamos será, tal y como resulta de manera natural en el árbol de bambú.

Propósitos como el desarrollar un hábito en nuestro hijito, comunicarnos con nuestro adolescente, permanecer tranquilos ante las crisis de la edad, tener fe en nuestra pareja o en nuestro alumno en el salón de clases. Todo, absolutamente todo se logra, tarde o temprano si conservamos la fe y el amor incondicional en nuestro corazón, porque precisamente nace de ahí, esa es una de las enseñanzas de este gran regalo de la naturaleza.

Y citando nuevamente a Stephen Coney inspirado en el árbol de Bambú “¡nunca, nunca, nunca debemos darnos por vencidos!”

Un cuento creado por una chica que se llama luz peña para Krato333


LA ROSA Y EL SAPO

Había una vez una rosa roja muy bella, se sentía de maravilla

por saber que era la rosa más bella del jardín.

Un día comprendió que la gente la miraba sólo de lejos y no

se acercaba a ella.

Se dio cuenta de que al lado de ella siempre había un sapo

grande y oscuro, y que era por eso que nadie se acercaba a

verla de cerca.

Indignada ante lo descubierto le ordenó al sapo

que se fuera de inmediato; el sapo muy obediente dijo: Está

bien, si así lo quieres.

Poco tiempo después el sapo pasó por donde estaba la rosa

y se sorprendió al verla totalmente marchita, sin hojas y sin pétalos.

Le dijo entonces: Vaya que te ves mal. ¿Qué te pasó?

La rosa contestó: Es que desde que te fuiste las hormigas me han

comido día a día, y nunca pude volver a ser igual.

El sapo sólo contestó: Pues claro, cuando yo estaba aquí me comía

a esas hormigas y por eso siempre eras la más bella del jardín.

Moraleja:

Muchas veces despreciamos a los demás por creer que somos

más que ellos, más bellos o porque simplemente consideramos

que "no nos sirven para nada".

Dios no hace a nadie para que esté sobrando en este mundo,

todos tenemos algo que aprender de los demás o algo que enseñar,

y nadie debe despreciar a nadie. No vaya a ser que esa persona nos

hace un bien del cual ni siquiera estamos conscientes.



RESPUESTA PARA PENSAR

Nunca se sabe lo sorprendente que es lo que va a decir un niño o una niña. Hace poco se realizo un estudio entre varios chiquitos para encontrar diversas expresiones de afecto, sorprendió la explicación de un niño de cuatro años cuyo vecino era un anciano que había perdido recientemente a su esposa... el niño al ver llorar al anciano, fue hasta el patio de su casa y se subió a su regazo.... cuando su madre le pregunto que le había dicho al vecino dijo ...”nada solo lo ayude a llorar"
una maestra de primer grado estaba discutiendo con su grupo, la pintura de una familia...había un niño en el cuadro que tenia el cabello de color diferente al resto..un niño sugirió que ese niño seria adoptado...una niña del grupo dijo " yo se todo sobre adopciones porque yo soy adoptada" ¿que significa seer adoptado? pregunto otro niño..."significa"--dijo la niña.." que tu creces en el corazón de tu mama en lugar de crecer en el vientre......
una niña estaba con su pediatra, mientras la revisaba los oídos con el otoscopio, le pregunto "crees que encontrare al pajarito ahí adentro?

la niña permaneció en silencio, mirando al medio sorprendida..Enseguida el doctor reviso su garganta, y le pregunto" ¿crees que encontrare al monstruito ahí adentro"...de nuevo la niña no contesto nada, si bien siguió mirando al medico extrañada...

el doctor, ahora ausculto el pecho de la pequeña, mientras escuchaba su corazón le pregunto".crees que escuchare al dinosaurio Barney ahí adentro? OH, no contesto la niña "¡Dios esta en mi corazón! Barney esta pintando en mi bombacha"
un niño de cinco años estaba parado frente a una tienda de calzados en el camino, descalzo, temblando de frío y apuntaba con su dedo hacia la vidriera. una señora se le acerco y le dijo "mi pequeño amigo,¿que estas mirando con tanto interés en esa vidriera?.." le estaba pidiendo a dios que me diera un par de zapatos" fue la respuesta...la señora lo tomo de la mano, lo llevo adentro de la tienda y le pidió al empleado que le diera media docena de pares de media, y pregunto si podría darle un recipiente con agua y una toalla, que el empleado trajo rápidamente...ella lavo los pies del niño le puso un par de medias y le compro los zapatos....después le acaricio la cabeza y le dijo.."No hay duda pequeño amigo que te sientes bien ahora...le dio un gran beso... diciéndole que se verían muy pronto y comenzó a alejarse....el chiquito corrió hacia ella y mirándola con lagrimas en los ojos le pregunto... ¿es usted la esposa de dios?



AMIGO EN SU NIÑEZ DE UN PAJARITO


El niño estaba triste…

No tenía amigos. Bueno, sí tenía amigos, pero en aquel momento lo habían dejado solo.

Y él se sentía así: solo.

Fue a sentarse bajo la sombra de un árbol, y al levantar la cara, miró a través de las ramas la luz del sol que caía sobre partes de su rostro.

De pronto un pajarito se posó en la rama más cercana al niño.

El pajarito lo observó durante largo rato, se acercó dando pequeños saltitos a lo largo de la rama, lo miraba con sus ojos de botón color negro. Al fin preguntó:

- ¿Por qué no juegas?

El niño dijo - ¿A qué? No están mis amigos

- ¿Y necesitan estar tus amigos para que juegues?

- Creo que sí-respondió el niño – si quiero jugar necesito que estén mis amigos.

- Entiendo –dijo pensativo el pajarito - ¿y quiénes son tus amigos?

- Son algunos niños que viven cerca de mi casa

- Ahh - dijo el pajarito como aquel que encuentra una solución - el problema no es que no estén tus amigos, el problema es que no tienes más amigos.

- ¡cómo¡-dijo el niño confundido - ¡no entiendo! – No tengo más amigos, porque no hay más niños por aquí.

- Ven –dijo el pajarito –sígueme- te presentaré a un amigo mío.

Así, lo llevó al centro de aquel jardín en donde estaban. El niño sintió el viento rozar su cara:

Él es mi amigo el viento

juega conmigo todo el tiempo,

¡¡ Pídele que juegue contigo

y verás que divertido es como amigo!!

Y así, el niño jugó con el viento, que despeinó su cabello, le hizo cosquillas en la cara y elevó un cometa muy alto, muy alto para que el niño lo viera

El niño se sentó otra vez bajo el árbol.

El pajarito se acercó y dijo:

¡Ven! Mi amigo el sol, quiere conocerte.

él con sus juegos, va a sorprenderte

Verás que ser su amigo te va a gustar

y de jugar con él, hasta te vas a cansar

Y el niño miró al sol. Este le puso una figura cerca de sus pies. Una sombra que se movía como se

movía el niño, bailaba, corría y nunca se le separaba ¡Qué divertido fue!, al finalizar, el sol pintó en la cara

del niño dos tomates rojos.

El niño fue al árbol. Efectivamente, cansado de jugar

Él pajarito le dijo:

-te tengo una sorpresa - una amiga quiere también jugar contigo

- ¿Quién? Respondió el niño -¿tienes amigas?

- ¡claro¡ Es el agua

El agua de alegría te llenará

Su frescura disfrutarás

Será tu amiga si cuidas de ella

De mis amigas, es la más bella.

El niño fue al estanque. Se divirtió tanto viendo como su cara se retorcía en el reflejo del agua, que reía a carcajadas.

El agua lo salpicó y el refrescó sus manos. Así cantaron una canción

Y una rana se dejó ver llena de emoción.

El amigo sol le dijo entonces al niño que el día había terminado. Un día lleno de juegos. Así que el niño

fue a despedirse del pajarito que ya estaba acurrucado en su nido

- Vienes mañana- dijo el pajarito – nos faltan muchos amigos por descubrir

- ¡Claro!- Gritó entusiasmado el niño

La luna y las estrellas lo acompañaron a su casa.

- Seguro también son mis amigas – pensó el niño.

Y nunca más se sintió solo

Autora: Aidé Barbosa



EL PAQUETE DE GALLETAS.


Una noche estaba una mujer en un aeropuerto esperando varias horas antes de que partiera su propio vuelo. Mientras esperaba compró un libro y un paquete de galletas para pasar el tiempo. Buscó asiento y se sentó a esperar. Estaba muy absorta leyendo su libro, cuando de repente notó que el joven que se había sentado a su lado estiraba la mano, con mucha frescura agarraba despreocupadamente del paquete de galletas que estaba entre ellos y comenzaba a comerlas, una a una. No queriendo hacer una escena ella trató de ignorarlo. Un poco molesta la señora comía las galletas y miraba el reloj, mientras que el joven ladrón de galletas, sin vergüenza casi también se las estaba acabando. La señora se empezó a irritar más y pensaba para sí misma:

"Si no fuese yo tan buena y educada, ya le hubiera dejado un moretón en el ojo a este atrevido".

Cada vez que ella comía una galleta, él también se comía otra. El diálogo de sus miradas continuaba cuando se quedaba una, se preguntaban quién lo haría. Con suavidad y con una sonrisa nerviosa, el joven alargó la mano, tomó la última galleta, la partió en dos y le ofreció la mitad a la señora mientras se comía la otra mitad. Ella tomó media galleta bruscamente de su mano y pensaba:

"¡Qué hombre más insolente! ¡Qué mal educado! ¡Ni siquiera me dio las gracias! Nunca antes había conocido a alguien tan fresco..."

Suspiró con ansias cuando su vuelo fue anunciado. Tomó sus maletas y se dirigió a la puerta de embarque rehusándose a mirar en dirección en donde estaba sentado aquel ladrón ingrato. Después de haber abordado el avión y de estar sentada confortablemente, buscó otra vez su libro que ya casi había terminado de leer. Al buscar su libro dentro su bolsa se quedó talmente sorprendida cuando encontró el paquete de galletas casi intacto.


"Si mis galletas están aquí", ella pensó y apesadumbrada, "las otras eran suyas, y trató de compartirlas conmigo."

Demasiado tarde para pedirle disculpas al joven, se dijo lenta con mucho pesar, que ella había sido la insolente, la mal educada, la ladrona y no lo sabía.



EL PROFESOR DE CIENCIAS


En profesor de ciencias, Don Estudiete, había pedido a sus alumnos que estudiaran algún animal, hicieran una pequeña redacción, y contaran sus conclusiones al resto de la clase. Unos hablaron de los perros, otros de los caballos o los peces, pero el descubrimiento más interesante fue el de la pequeña Sofía:

- He descubierto que las moscas son unas gruñonas histéricas - dijo segurísima

Todos sonrieron, esperando que continuara. Entonces Sofía siguió contando:

- Estuve observado una mosca en mi casa durante dos horas. Cuando volaba tranquilamente, todo iba bien, pero en cuanto encontraba algún cristal, la mosca empezaba a zumbar. Siempre había creido que ese ruido lo hacían con las alas, pero no. Con los prismáticos de mi papá miré de cerca y vi que lo que hacía era gruñir y protestar: se ponía tan histérica, que era incapaz de cruzar una ventana, y se daba de golpes una y otra vez; pom!, pom!, pom!. Si sólo hubiera mirado a la mariposa que pasaba a su lado, habría visto que había un hueco en la ventana... la mariposa incluso trató de hablarle y ayudarle, pero nada, allí seguía protestando y gruñendo.

Don Estudiete les explicó divertido que aquella forma de actuar no tenía tanto que ver con los enfados, sino que era un ejemplo de los distintos niveles de inteligencia y reflexión que tenían los animales, y acordaron llevar al día siguiente una lista con los animales ordenados por su nivel de inteligencia...

Y así fue como se armó el gran lío de la clase de ciencias, cuando un montón de papás protestaron porque sus hijos.. ¡¡les habían puesto entre los menos inteligentes de los animales!! según los niños, porque no hacían más que protestar, y no escuchaban a nadie.

Y aunque Don Estudiete tuvo que hacer muchas aclaraciones y calmar unos cuantos padres, aquello sirvió para que algunos se dieran cuenta de que por muy listos que fueran, muchas veces se comportaban de forma bastante poco inteligente.
















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